Son mi mùsica mejor
aquilones,
el estrèpito y temblor
de los cables sacudidos,
del negro mar los bramidos
y el rugir de mis cañones
Y del trueno
al son violento
y del viento
al rebramar,
yo me duermo
sosegado,
arrullado
por el mar.
Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad
mì ley, la fuerza y el viento,
mi ùnica patria, la mar.
de ¨Canciòn del pirata¨ Josè de Espronceda (Aproximaciones pp. 189)
En estas últimas líneas del poema Espronceda habla de los sonidos del mar como música. Música que a él le deja sosegado, arrullado, y tranquilo. Cuando yo me imagino sobre un barco en medio de una tormenta las palabras sosegar, arrullar, y dormir no se vienen a la mente.
¿Entonces por qué se
usan aquí?
Bueno pensamos pues,
en el barco como nuestra forma de escapar al mundo, algo que nos libera del
cotidiano. Estoy seguro que todos tenemos algo así. Algo que cuando estamos
estresados, abrumados, o deprimidos puede ser nuestra manera de escapar de
liberarnos. Para mí algo que me libera es salir y correr, para algunas personas
eso suena aún más feo que estar en el barco, pero a mí me encanta. Vemos pues,
el correr; el ritmo de la respiración, el sonido de cada paso, el latido del
corazón. Son cosas que se comparen al viento, los cañones, y el trueno en el
mar. Cosas que para muchos son fastidiosas a veces temerosas, pero para
nosotros que en esto encontramos la libertad son asombrosas.
Cuando lo veo así me
hace reconocer que para el pirata los sonidos del mar son los sonidos de la
libertad. Al oír el trueno, al sentir el viento, al ver las olas, él siente la
libertad. Él lo dice que habla de su barco, su tesoro que es su dios de la
libertad. Para Espronceda su escape probablemente no fue un barco y el mar,
sino su literatura y poesía.
No comments:
Post a Comment