Debo
reconocerlo: soy su
prisionero.
(Chac Mool,
por Carlos Fuentes pp. 9 Paginas escaneadas)
En el cuento de Chac Mool aprendemos del peligro de lo que escondemos
e ignoramos. Filiberto va y compra un Chac Mool, una estatua de un dios mexicano,
y lo pone en su sótano. Para hacerlo corto, el Chac Mool se vuelve vivo y se
apodera de la vida de Filiberto. Nuestro amigo Filiberto se aloca y se va a
Acapulco para escapar Chac Mool. Siendo Chac Mool supuestamente el dios de las
aguas, Acapulco no era la mejor opción para Filiberto y por eso muere.
¿Ahora se parece a otro cuento que conocemos? Alguien esconde algo en su sótano, o sea bajo del piso. Nadie más
sabe de la cosa escondida, y esa cosa hace que se aloca la persona. Tal vez “A
Tell Tale Heart” por Edgar Allen Poe. Los dos tambien tienen consequencias graves al
final.
¿Ojo, que habria pasado si algo cambio en los cuentos,
o el cuento? Sí Filiberto hubiera movido el Chac Mool al sol cuando se mojó, o
sí el hombre de “A Tell Tale Heart” hubiera salido de las casa antes de matar
al viejo. ¿Sería differente? Entonces sí nosotros, al darnos cuenta que hemos
hecho algo, salimos corriendo, ¿habrá consequencías differentes? ¡Claro que si!
Quedamos libres, no como prisoneros. El mensaje es tan sencillo e importante.
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