Acaso las
historias que he referido son una sola historia. El anverso y el reverso de
esta moneda son, para Dios, iguales.
(Jorge Luis
Borges, obras completas, pp. 52)
Un cambio de vida, de ese leemos en estas historias a las que Borges
refiere. En dos diferentes maneras pero igual, un cambio de vida total. Una conversión
como dice en la tumba del bárbaro. Un cambio de una vida que había aprendido a
algo nuevo. ¿Una vida mejor? ¿Quién sabe? Lo que importa es que han cambiado,
se han convertido y viven su nueva vida con todas ganas.
Borges nos está diciendo que esa es lo que importa para Dios, no que
seamos perfectos, o que tenemos que vivir una cultura especifica, pero que lo
que sabemos es bueno, lo seguimos con todo corazón. Mientras uno está haciendo
lo que ha aprendido es bueno, no tiene falta. Los discípulos de Jesucristo seguían
la ley de Moisés hasta que Jesucristo le dio una ley mayor para hacer. La ley
de Moisés no era lo que iba llevar los a vivir con él de nuevo, pero era lo que
ellos tenían y ellos lo seguían.
Como el Don Quijote, luchaba por lo que él pensaba era correcto. ¿Estaba
haciendo mal? Desde su punto de vista de él. ¿Estaba tratando a hacer lo
correcto? Claro que sí.
Es un mensaje claro, sencillo, y bello. No importa de dónde venimos, de qué
color o raza somos. Importa que hallamos en la vida, una conversión, que hayamos
lo bueno que podemos, y que lo seguimos con toda corazón.
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